Novedades, Reseñas

El musicograma, un recurso importante para los educadores musicales

L’Epingle, Claude (2009). Odi Rock. Audición activa con percusiones. Coulray, Francia: Fuzeau.

Reseñado por Agustín Speroni, estudiante de 2.° año de la carrera de Prof. de Música, or. Educación Musical

En el presente libro, su autor, el francés Claude L’Epingle, ofrece un método didáctico para trabajar un campo de la música, recobrando el principio de la audición activa a través de tres obras musicales clásicas de rock de los autores Bill Haley & The Comets (“Rock around de clock”), Chuck Berry (“Johnny B. Goode”) y Louis Jordan (“Choo choo ch’boogie”). Este método permite realizar uno o varios ensambles de percusión para  desarrollar el oído y la atención de los/as alumnos/as, por medio de partituras codificadas, a modo de musicogramas, grafías analógicas sencillas y claras para las ejecuciones de la percusión con instrumentos, las percusiones corporales y la expresión corporal. Contiene un útil e indispensable soporte multimedia en formato CD de audio, para la realización del método, porque su secuenciación didáctica está basada en las tres obras y la fragmentación de las mismas, como frases musicales.

También ofrece la oportunidad de ingresar al mundo del rock n’ roll, ya que Bill Haley y Chuck Berry fueron algunos de los pioneros de este estilo de música.

Este trabajo pertenece a la línea de la colección de libros ODI, realizados por el mismo autor, en los cuales desarrolla varios métodos relacionados con diferentes aspectos de la música, siempre basados en la escucha activa.

El libro se estructura en tres unidades centrales. La primera parte está dirigida al trabajo de la ejecución grupal de percusión con instrumentos, dividida a su vez en tres secciones que abordan cada una de las obras por separado. La organización secuencial de trabajo para cada una de las obras es gradual y progresiva. El autor consigna, en primer lugar, las descripciones de los instrumentos a utilizar, con una grafía para cada instrumento (tamboril, güiro, claves, maracas, etcétera); luego, la organización de la clase por grupos, vale decir la conformación de los grupos con sus roles, las frases a ejecutar y la selección de instrumentos. Posteriormente, presenta los ejercicios preparatorios como apoyo necesario (diferentes células rítmicas individuales graficadas con puntos de fácil lectura en segmentos de 4 tiempos, representando al compás, que serán utilizadas en cada obra). Seguidamente, explica cómo utilizar el CD en el comienzo de ejecución con la ayuda de los “recortes de audio” de las diferentes piezas como frases musicales. Por último, expone la partitura completa codificada de ejecuciones de percusión a realizar en ensamble grupal.

La segunda parte posee el mismo esquema organizativo que la anterior y con las mismas obras musicales, pero con la diferencia de que se orienta al trabajo de la percusión corporal y la expresión corporal, utilizando, para varios sonidos y movimientos, grafías analógicas diferentes a la unidad anterior y especificando sus modos de acción.

La tercera y última parte reúne las obras completas de las dos unidades anteriores, pero escritas con la notación musical formal, ofreciendo a los/las docentes, músicos/as y alumnos/as involucrados/as la oportunidad de discutir los primeros elementos de la notación musical. Como comienzo de la unidad expone un pequeño extracto de figuras, silencios y explicaciones de la escritura musical que se utilizarán en las partituras completas de las obras.

Dentro de la estructura completa del libro, pedagógicamente, no contiene alguna fundamentación o explicación de la metodología empleada por el autor. Esto personalmente lo considero negativo porque, aunque no se busque un acuerdo con la pedagogía que utilice cada autor, la justificación científica sobre cualquier método de enseñanza proporciona mayor aceptación y seriedad al material para ser utilizado. También destaco como negativa la escasa difusión de información del autor que provee la editorial francesa Fuzeau. Es imposible encontrar en la red de Internet algún dato del autor como su formación o antecedentes laborales para analizar su trabajo completo en el campo de la música, ya que el presente libro forma parte de una obra completa.

En lo personal y de manera intuitiva, considero que este libro contiene un método interesante y valioso que está al alcance de las/los educadores musicales especializados/das o no. Con sus simples codificaciones rítmicas, permite abordar el trabajo de la música de conjunto en forma clara e integral, con percusión instrumental, percusión corporal, expresión corporal.

Aunque no se especifica el rango de edades para su trabajo, asumo que está dirigido al grupo de jóvenes de edad escolar entre primaria y secundaria, y ofrece a los/las docentes una herramienta didáctica para desarrollar habilidades de escucha, responsabilidad, de ejecución y trabajo cooperativo. El/la docente puede tomar esta alternativa como de consulta para realizar ejercicios, fragmentos o tomar las ideas para realizar otro tipo de musicogramas para otras obras musicales que considere según sus necesidades, ya que en este libro se  encuentra  un soporte visual, gráfico y ejemplificatorio sobre el trabajo de ensamble y la relación con la grafía analógica, muy beneficioso para otras actividades secuenciales didácticas como paisajes sonoros, acompañamientos rítmicos, cuentos sonorizados, etcétera.

Es un material que contribuye un grano de arena a la inmensa expansión pedagógica en el siglo XX de la educación musical y la búsqueda continua de métodos, herramientas y alternativas para el acercamiento y la vivencia del hecho musical, orientadas a la apropiación del conocimiento para todas las personas, con el fin de lograr un aprendizaje significativo.

Novedades, Reseñas

Caligrafía de la voz: una vez más, las mujeres desafiando

Banegas, C. et al. (2007). Caligrafía de la voz. Buenos Aires: Leviatán.

Reseñado por Valentina Sandoval, estudiante de 2.° año de la carrera de Prof. de Música, or. Educación Musical

En un contexto como el actual, donde el feminismo cobró dimensiones insospechadas, donde la presencia -y ausencia- del género femenino en cualquier situación no pasa desapercibida ni por alto, cinco respetadas mujeres del ámbito filosófico y artístico sorprenden en un escenario diferente: el lápiz y el papel. De ahí la rareza, de ahí quizás lo extraño de su carga valorativa, que se indica en el inicio del libro, textualmente. Claro que no son fonoaudiólogas, otorrinas, foniatras, ni médicas, no están cantando, exponiendo ni actuando como las conocemos y, sin embargo, tienen plena e innegable idoneidad en el tema. ¿O la novedad será que sus autoras son todas mujeres?

En el año 2007, la editorial argentina Leviatán publicó dentro de su colección “Teatro del mundo”, el libro “Caligrafía de la voz”, de autoría compartida: las responsables son Claudia Banegas, María Inés Aldaburu, Ingrid Pelicori, Liliana Herrero y Claudia Schvartz. Hasta el 2017 inclusive se siguieron imprimiendo tiradas del ejemplar, lo que indica, pese a la poca difusión y publicidad, una cierta demanda, una necesidad.

Caro Tapia, cantante, compositora y poeta, docente de Filosofía, facilitadora pedagógica en trabajo vocal e investigadora de la voz, nos dice en entrevista exclusiva: “Hay muy pocos libros que se propongan la perspectiva de pensar la voz, que es de hecho el título del texto de Ingrid Pelicori. Y me parece urgente que pensemos la voz porque hay mucho escrito sobre corporalidad en filosofía, en antropología, en sociología, en la formación de las personas que estudian arte, pero no encuentro libros que estén realmente pensando la voz desde una perspectiva crítica y latinoamericana también, por qué no”.

El pequeño libro que podría pensarse más bien de bolsillo, de pocas páginas y con una portada formal (al igual que toda la colección, que presenta similares características variando únicamente en el color -y el elegido precisamente responde a la bandera feminista-) esconde profundas reflexiones de quienes han transitado un amplio recorrido con el uso consciente y meticuloso de la voz humana como instrumento esencial.

Ya desde el Proemio se presenta esta compilación de textos originales como una obra artística en sí misma, como preludio al canto de sus propias autoras que se identifican, en palabras de Schvartz, en una operación no tan acostumbrada para ellas, más bien relacionadas con las tablas y bambalinas, como la de plasmar en papel palabras e ideas propias. “Así, el intérprete deviene poeta o filósofo”.

Posiblemente sea un libro, por su contenido y quizás también por el título en sí mismo, de gran interés para quienes utilicen el instrumento vocal como protagonista de sus profesiones. Sin embargo, no ahonda en tecnicismos ni desarrolla ejercicios, mecanismos o propuestas desde lo meramente instrumental. Simplemente -y no por ello menos denso en contenido- invita a pensar y a preguntarnos sobre lo concerniente a la voz, y no hace falta ser profesional para empatizar con las reflexiones de las autoras.

Comunicación, lengua, lenguaje, canto, respiración, escucha, silencio, cultura, identidad, emoción, entrenamiento, opinión, subjetividad, voz propia, voz ajena… Disparadores, tópicos, temas en común que se mencionan y pululan a lo largo de “Caligrafía de la voz”, que, lejos de presentarse como materia de lo metódico -como quizás podría sugerir el titulo- resignifica la característica de lo particular de la caligrafía, de lo identitario, no así las formas correctas o convencionalmente consideradas “bellas”. Una vez más, en correlato con la lucha feminista -que actualmente resulta ineludible pero que hace años y años se sostiene y cobra cada vez más fuerza- los estereotipos, los mandatos y, aún más ampliamente, el patriarcado, construyen ideales estáticos, rígidos y discriminatorios de todos los aspectos de la vida, y la voz no queda por fuera.

 “Las imágenes que da Cristina Banegas en sus poesías me parecen sumamente ricas, pero hay una en particular que me resulta muy inspiradora y que además es muy real, dice que la voz es la conchita del inconsciente, ligando ahí una cantidad de información que si nos pusiéramos a pensarlo desde el aspecto técnico, fonatorio, e incluso desde el aspecto vivo de la voz, y de todo lo que nos pasa cuando cantamos o cuando queremos modificar nuestro canto, me parece que pensar  la voz como la conchita del inconsciente es una llave metafórica maravillosa”, nos cuenta Caro Tapia. Y desde la perspectiva de género, qué más empoderante, en términos precisamente feministas, que tener esta imagen análoga a la voz, que trae a colación la revisión de todo lo que permitimos,  lo que recibimos,  lo que rechazamos,  lo que creemos, de lo que se nos ha impuesto…

En distintos formatos que parecieran reflejar la libertad como hilo conductor de todo el escrito, las cinco mujeres dejan entrever, de alguna forma, sus personalidades y pensamientos: hay quienes optan por la poesía, por la narrativa, quienes explayan sus investigaciones y análisis, sus propias experiencias, citan y utilizan bibliografía interna. Hay, como quien dice, de todo y para todos los gustos, en vínculo también con la interdisciplinariedad de sus perspectivas. Finaliza la obra con una sección titulada “Bitácora”, que sintetiza la biografía de cada una de las destacadas escritoras del libro.

“Es muy interesante cuando alguien se pone a escribir desde su campo de idoneidad, cuando se pone a pensar su campo más allá de lo que ya fue pensado. Y me parece que, en relación a eso, con la voz el pensamiento tiene una deuda”, concluye Caro Tapia en entrevista exclusiva.

Un capítulo por autora, titulado especialmente por ellas, con sus fotos en cada portada, y palabras elegidas desde lo más profundo, “Caligrafía de la voz” se nos presenta como pequeñas ofrendas donde las escuchamos, ellas nos hablan sin hablar, podemos leer lo que piensan, reflexionan, analizan, poetizan, desentraman y se preguntan respecto de un instrumento en común para todas: la voz.

Entradas, Novedades, Reseñas

VOZ, ¿VOS?

Bélières, P., Cancela, A. y Sánchez, R. El cantante popular y la interpretación. Melos: Buenos Aires, 2013.

Reseñado por Luca Raimondi, estudiante de 2.° año de la carrera de Prof. de Música, or. Educación Musical

CA


Como el que
sin voz
estudia
canto

Como el que
en el canto
estudia
esa otra voz

Como el que
sin voz
canta
en la voz

de esa otra voz

 

Leónidas Lamborghini

“El cantor”, Circus, 1986

 

 

El cantante popular y la interpretación: una propuesta metodológica integradora de saberes es un texto publicado en 2013 en Buenos Aires por la gran editorial musical Melos, escrito por Patrica Bélières, Alejandro Cancela y Rodolfo Sánchez, y con un excelente y esclarecedor prólogo de Guillo Espel.

Este texto se presenta con un equilibrio en sus aportes. Una especialista en canto, un especialista en teatro y un especialista en percusión brindan tres enfoques diferentes sobre un mismo tema, la canción popular folklórica argentina, atravesándolo con todos los elementos de la naturaleza –tierra, fuego, agua y aire– y el descubrimiento de un quinto elemento: el silencio.

 

¿Desde dónde nos cantan?

“La interpretación, un universo inexplorado” se titula el primer apartado del libro y es desde este lugar desde el cual se posicionan lxs tres autorxs para hablar sobre la interpretación, es decir, un fenómeno que no muchxs han explorado y al cual no se le pone mucho énfasis al momento de interpretar una canción.

Comienza ejemplificando algunos tipos de lxs cantantes que podemos llegar a haber escuchado alguna vez: lxs técnicxs, lxs “intelectuales”, lxs “bizarrxs”, entre otrxs. Y frente a esta presentación de diferentes tipos cantantes se nos presenta el interrogante de “¿cuál queremos ser?” junto con la afirmación de “no todo nos da lo mismo”.

¿Por qué no todo nos da lo mismo? ¿Qué entra en juego cuando estxs autorxs hablan de la interpretación? El punto sobre el cual basan este texto es una frase de Umberto Eco que dice: “…siguiendo los impulsos más profundos de la jouissance (el placer) de quien lee, el juego de la deriva continua. Posición legítima pero que anula todo discurso sobre el arte” (1992). Es decir, no vale todo cuando queremos interpretar una canción popular ya que hay cuestiones de su composición que se pueden llegar a perder si no tenemos una lectura previa del fenómeno y logramos interiorizarnos con él. En palabras de lxs autorxs, “el verdadero intérprete […] Sabe frasear. Sorprende porque recrea. No canta ‘lindo’: canta con la verdad. Canta desde sus entrañas y conmueve” (Bélières, Cancela, Sánchez, 2013: 25).

Por lo tanto, Bélières, Cancela y Sánchez plantean una forma de cómo encarar la interpretación, a través de tres enfoques, desde la originalidad y, al mismo tiempo, la lectura consciente de la canción que se quiera interpretar. Sin embargo, ¿alcanza el enfoque musical que nos pueden proveer una cantante, un director de teatro y un percusionista?

 

Algo más que las técnicas

Ante este interrogante lxs autorxs proponen pensar en el lugar desde el cual se canta, la identidad con la cual se lo hace, llegando a la conclusión de que los cuatro elementos son los que nos van a permitir poder llegar a una interpretación elaborada.

En cuanto al canto, la mirada que nos propone Patricia Bélières es la de lo cotidiano, la necesidad de la expresión en las personas, al mismo tiempo que lo contrapone con la necesidad de una escucha y que esa escucha en algunos casos nos termina condicionando. Propone entonces, a través de la guía de unx maestrx, una exploración de nuestra historia, hacerla pasar por nuestro cuerpo.

En cuanto a la rítmica, Rodolfo Sánchez nos propone cuestionar la idea de que la música es el arte de combinar sonidos incorporando la noción del ritmo que muchas veces termina siendo relegada por otros aspectos de la música. A través de su historia y de la historia de la música le otorga la importancia que debe tener la rítmica en la música y cómo todo en la naturaleza tiene un ritmo en su crecer.

En cuanto a la expresión y remontándose a la niñez, Alejandro Cancela juega y nos invita a jugar como niñxs en el sentido de ese impulso primario que nos invita a explorar sin ejercer críticas, sin buscar un resultado fijo ni saber a dónde queremos llegar a través de él. Y junto al juego individual, la creación de un juego grupal, ya sea entre intérpretes o intérpretes-público, pero sin dejar de visualizar que el público también termina jugando como el intérprete que está escuchando, viendo, sintiendo. Jugar a sentir y a recorrer los lugares recónditos de nuestra persona y así poder llevar a cabo una interpretación más genuina.

A través de estas tres miradas podemos vislumbrar que tanto el cuerpo, nuestra historia y el juego, forman parte de algo más grande: lo vivo, y en lo vivo los cinco elementos.

 

Los cinco elementos

Un recorrido histórico sobre los diferentes elementos, tierra, fuego, agua y aire, guiarán la primera parte del texto haciendo alusión a lo que cada uno de ellos significó en el tiempo y cómo fueron formando parte de la historia. Muestran cómo en cada momento todo se fue asociando con determinados elementos: la pasión con el fuego, el fluir con el agua, lo etéreo con el aire y lo concreto con la tierra; los estados de la materia; los estados de ánimo; los centros de energía; entre otras cosas.

Al mismo tiempo nos ofrecen una mirada pedagógica sobre las miradas planteadas anteriormente, es decir, aplicándolo a la interpretación de lxs cantantes. Reconocer cada uno de estos elementos en nosotrxs es el camino a una interpretación fructífera, explorando cada uno de ellos en nuestro cuerpo.

Y sin dejarnos obnubilar por la ausencia de sonido, es el silencio también uno de los elementos que nos forman y que aportan a esta interpretación. La idea del silencio es entregarse y fluir sin pensar, pensar el silencio como una herramienta interpretativa al igual que el fuego, la tierra, el agua y el aire, eso que nos tensiona y nos invita a perder el control.

 

Nada más que explorar

Este libro indaga en las fuerzas expresivas que tenemos en nuestro cuerpo y no deja de cuestionarnos en cuanto a lo que está estandarizado respecto de las interpretaciones. Me parece de vital importancia para lxs cantantes y músicxs en general leer este texto, ya que nos puede proporcionar herramientas que no nos han llegado en ningún momento de nuestra educación académica.

Volver a jugar, a explorar, a cuestionar y a no temer a quedarse en silencio son los pilares sobre los cuales se escribe este texto y sobre los cuales considero que debemos pensar nuestra labor musical.